
La vida de una persona, es el bien más preciado que existe y es el fundamento de todos los demás bienes que un ser humano puede poseer. Además, la vida de cada persona tiene tan alto valor que no puede compararse con el valor de la vida de otros seres vivos.
Proteger la vida humana es un deber que recae sobre todo ser humano. Se ha de tomar con responsabilidad y decisión. Es, de hecho, un deber cívico dado que la protección de la vida humana es condición irreemplazable para asegurar el bien común de todos.
